Levanta la mirada y aprecia,
la forma de mirar que tiene su alma.
Lo fácil que parece sonreír cuando ella lo hace.
Levanta la mirada y escucha,
el sonido de un corazón indomable,
la intensidad de una mente que no repara en sueños,
el tacto de su risa insaciable.
Por eso te dejo las llaves de mi futuro debajo del felpudo para que entres.
Por eso te dejo miguitas de pan por el camino,
para que siempre me encuentres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario